domingo, 21 de febrero de 2010

Son pocos los que comprenden la importancia de una misión, la misión de llevar a cabo una misión, una misión de futuro. Desde que empecé esta búsqueda, cuando deje el negro por los tonos pastel lo hice por la promesa de algo mejor, hoy se que significa sentirse vivo. Llego la hora de poner en marcha el principito. Un príncipe, está destinado a reinar en su tierra, debe suceder al rey, ejercer su reinado, pero cuando un príncipe es desterrado y despojado de sus derechos, primero debe volver a casa. Yo soy el príncipe desterrado, que volvió a ocupar su trono es mi misión, para lo que nací, para lo que fui estrenada, yo soy ese principito caído en el olvido.

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